No necesariamente pasa “algo grave”. De hecho, desde fuera puede parecer que todo está bien. Pero tú notas más sensibilidad, más ruido mental, cierta inquietud de fondo. A veces incluso ansiedad.

Y entonces aparece la duda:

¿Debería hacer algo para cambiar esto?

¿O simplemente necesito aprender a sostenerlo?

Es una de las preguntas que más trabajo en consulta, tanto en terapia presencial como en psicología online.

Cuando estás en una etapa de cambio

Muchas veces el malestar aparece en momentos que, en teoría, son positivos. Cambios de etapa, decisiones importantes, nuevas dinámicas de vida.

Lo que no siempre tenemos en cuenta es que todo cambio implica una pérdida.

Aunque estés avanzando, también te estás despidiendo de algo: una versión anterior de ti, una rutina, una forma de estar en el mundo. Y eso, aunque tenga sentido, remueve.

Por eso no es raro sentir más ansiedad o inestabilidad emocional en estos momentos.

Sentirte así no significa que haya un problema

Una de las preocupaciones más habituales es esta:

“Si en realidad todo está bien, ¿por qué me siento así?”

Porque estás atravesando algo. Porque tu sistema nervioso se está adaptando. Porque eres sensible a lo que vives.

Sentir ansiedad, incertidumbre o incomodidad no es necesariamente una señal de alarma. Muchas veces es una respuesta coherente con tu momento vital.

El impulso de buscar soluciones todo el rato

Cuando aparece el malestar, es muy común entrar en modo “arreglar”.

Leer más. Entender más. Buscar respuestas. Encontrar el método adecuado.

En consulta lo veo mucho, especialmente en personas que también lidian con ansiedad o con patrones como los atracones de comida o el comer emocionalmente. Hay una necesidad fuerte de control, de encontrar algo que quite el malestar cuanto antes.

Tiene sentido. Nadie quiere sentirse así.

Pero hay algo importante aquí: no todo lo que duele necesita ser eliminado.

Evitar no siempre es tan evidente

A veces pensamos en evitación como distraerse, comer sin hambre o desconectar de lo que sentimos.

Pero también puede aparecer de formas más sutiles.

Buscar constantemente información, intentar entenderlo todo, querer dar con “la clave” cuanto antes… puede ser otra manera de no quedarse en lo que está pasando.

No es que esté mal informarse o querer comprenderse mejor. El problema es cuando eso se convierte en una forma de no sentir.

Entonces, ¿qué hago?

Aquí es donde suele venir la parte más incómoda.

Hay momentos en los que no necesitas hacer nada para dejar de sentirte así. Lo que necesitas es aprender a transitar lo que te está pasando.

Y eso no es lo mismo que resignarse ni quedarse bloqueada.

Transitar implica cierto grado de acción, pero no desde la urgencia de eliminar el malestar, sino desde el cuidado:

bajar el ritmo, escucharte, darte espacio, sostener lo que aparece sin interpretarlo automáticamente como un problema que hay que resolver.

La diferencia que cuesta tanto ver

Hay una línea muy fina entre dos situaciones:

Estoy mal porque hay algo en mi vida que necesito cambiar.

Estoy mal porque estoy en un momento que toca atravesar.

Y distinguirlo no siempre es fácil.

Por eso, en terapia, más que buscar respuestas rápidas, trabajamos en entender qué está pasando exactamente en tu caso. Qué tiene sentido cambiar y qué necesita ser acompañado de otra manera.

Cuando el malestar se mezcla con la comida

En muchos casos, este tipo de estados emocionales también se relacionan con la forma de comer.

El comer emocionalmente o los atracones de comida no aparecen porque sí. Suelen ser intentos de regular algo que cuesta sostener de otra forma.

Y aquí vuelve a aparecer lo mismo: no se trata solo de “quitar” la conducta, sino de entender qué función está cumpliendo.

Si te estás viendo reflejada en esto

Quizá no necesitas más información.

Quizá necesitas parar un poco y entender qué te está pasando de verdad.

Si estás en este punto y buscas apoyo profesional, trabajo como psicóloga en Santander en consulta presencial, y también como psicóloga online.

El objetivo no es que dejes de sentirte mal de un día para otro, sino que entiendas lo que te pasa y puedas relacionarte con ello de una forma que no te haga más daño.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Jen Psicóloga Santander
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.