Psicóloga en Santander
Convierte tu mente en tu mejor aliada.
Psicóloga Santander
Sentirte mal no es un drama ni una condena: es tu punto de partida.
Sin rodeos, sin juicios, sin frases de autoayuda sacadas de Instagram. Solo herramientas reales para cambiar lo que te está frenando.
¿Te suena familiar esa sensación de estar atrapado en un bucle que no elegiste pero del que no sabes cómo salir?
Hablo de esos días en los que comes por ansiedad —o dejas de hacerlo por control— y de las noches en vela porque tu cabeza simplemente no encuentra el botón de apagado. Me refiero a la inercia de stalkear a tu ex como si fuera un hobby legítimo, a sentirte un fraude cada vez que te miras al espejo o a vivir bajo una nube gris que no se despeja ni con diez días de sol. Si ya has intentado de todo para romper ese ciclo, desde listas de gratitud y libros de autoayuda hasta pedirle consejos a tu gato, es el momento de dejar los parches a un lado y empezar a utilizar herramientas reales que funcionen para ti.
Terapia sin complicaciones
Mi enfoque es integrador. ¿Qué significa esto? Que no creo en las soluciones de talla única: utilizo herramientas de distintas corrientes terapéuticas según lo que mejor se adapte a ti. Me apoyo especialmente en las Terapias de Tercera Generación (como Mindfulness, Psicología positiva o Terapia de Aceptación y Compromiso), en la Terapia Cognitivo-Conductual clásica (muy útil para trabajar pensamientos y comportamientos concretos) y en la Terapia Breve centrada en soluciones. En resumen, adapto la terapia a la persona, y no la persona a una teoría fija. Psicóloga en Santander
Iremos al grano, enfocándonos en lo que realmente importa para tu bienestar.
¿El resultado? Personas que no solo solucionan sus problemas, sino que se liberan, trascienden el ruido de su propia cabeza y son capaces de volver a disfrutar sin pedir permiso ni sentir culpa. Puedes conocer mi forma de trabajar y lo que dicen mis pacientes un poco más abajo.
Psicología con los pies en la tierra.
Hola, soy Jen.
Acompaño a personas que sienten que han perdido el equilibrio entre lo que piensan, lo que sienten y lo que hacen. Mi trabajo es tenderte la mano cuando la ansiedad, los problemas con la comida o una crisis vital te han desconectado de ti mism@.
No creo en soluciones mágicas, pero sí en la valentía de pedir ayuda. Por eso, mi labor no es solo escucharte, sino caminar a tu lado mientras reconstruimos tu bienestar, dejando atrás la culpa y la autoexigencia para que vuelvas a tomar el mando de tu vida.
Tú psicóloga en Santander
Antes de que le des más vueltas...
Aquí respondo esas dudas que rondan tu cabeza antes de empezar terapia. No, no leo mentes (ojalá), pero sí puedo aclararte cómo funciona esto
Si te lo estás preguntando, probablemente la necesites. No hace falta estar al borde del colapso para pedir ayuda. Si sientes que algo en tu vida te pesa, te bloquea o simplemente quieres mejorar, la terapia es una buena opción.
Las sesiones duran 60 minutos. ¿Cuántas necesitas? Depende. No tengo una bola de cristal ni te voy a vender el pack «traumas fuera en 3 días». Como referencia, suelo marcar unas 20 sesiones en 5-6 meses, pero cada persona es un mundo—o más bien, un universo con sus propios desastres naturales—y lo ajustamos según tu punto de partida, necesidades y ritmo.
Nada grave, prometo no tomármelo como un drama. No todas las personas encajan, y es importante que te sientas cómodo/a con quien te acompaña. Si tras la primera sesión ves que no es lo tuyo, sin problema. Aquí cero ataduras.
No necesariamente. La terapia no es una excavación arqueológica obligatoria. Si es relevante para lo que te preocupa hoy, lo exploramos. Si no, nos enfocamos en lo que necesitas ahora.
Sí, y en algunos casos hasta mejor. Sin desplazamientos, sin pérdida de tiempo buscando donde aparcar y con la ventaja de estar en tu propio espacio. Lo importante es que tengas un lugar tranquilo y conexión estable.
Tranquilo/a, es normal. No necesitas tener un discurso preparado. Yo me encargo de guiar la conversación para que puedas poner en palabras lo que sientes, aunque ahora mismo todo parezca un caos.